Pamela
Pamela salió del ascensor con pasos pesados. El eco de sus finos tacones resonó en el suelo de mármol del vestíbulo del Grupo Walker. Su rostro reflejaba una expresión tensa, una mezcla de incredulidad, ira y humillación.
Apretó el bolso con tanta fuerza que sus dedos se pusieron pálidos.
«¿Cómo se atreve a tratarme así?», pensó furiosa. «¡Nadie me ha rechazado jamás! ¡Nadie!».
Ignoró las miradas de los empleados. El chófer la esperaba. Abrió la puerta rápidamente.
Entró, arrojó el bolso