Tras aquella larga charla, Amelia y Luciano finalmente, abandonaron el hospital, ella aún tenía sus dudas, pero algo dentro le decía que podía hacerlo, que podía intentarlo, claro, siempre y cuando ambos pusieran de su parte, puesto que, ella no sería la única en poner todo, al menos no esta vez.
El camino a casa fue silencioso, pero no incómodo. La noche los alcanzó, Luciano tan pronto como llegaron a casa, él descendió del auto, rodeó este, abrió la puerta y cargó a Amelia en brazos.
Todos est