Tras aquella breve charla, Luciano fue a ver a su hija, este día se le había hecho eterno en el hospital. El hombre no podía concentrarse en nada, su vida tal y como solía conocerla, había cambiado en segundos.
No podía creer cómo era posible que Amelia estuviese embarazada, él mismo habia visto el reporte médico y ahí, claramente decía que Amelia tras perder a su hija la habían declarado infértil.
En definitiva, esto era un maldito error que le iba resultar demasiado perjudicial, no entendía