Una vez que José María salió de aquella habitación, Luciano dejó de mirar hacia la puerta y enfocó toda su atención en la mujer que estaba ahí recostada.
- ¿Cómo estás? -dijo el hombre observándola con atención.
- Bien, Luciano, estoy bien… No tenías por qué comportarte de ese modo con José María. -dijo Amelia un tanto molesta.
- Pues no conozco a ese hombre, tal vez si me dijeras quién es, podría entender por qué actúas de esta manera. -dijo Luciano cambiando su semblante apacible a uno frío y serio.
- ¡Esto no puede ser posible, Luciano! Primero te pones como loco con el tema del bebé y ahora, te muestras molesto por las personas que me hablan. De verdad no sé cómo tomar todas estas actitudes. -dijo Amelia mostrando un lado que Luciano no había visto.
- ¿Quién es ese hombre y por qué tanto lo defiendes? -dijo Luciano seriamente.
- José María es un amigo de la infancia y hace muchísimos años que no le veía, ha sido una gran sorpresa topármelo aquí, además de que, él es quien lle