- Mi vida… Te noto preocupado, ¿qué sucede? ¿Tienes problemas en el trabajo? -preguntó Ángela preocupada.
Antonio dejó caer su espalda en el asiento de manera perezosa y dejó salir un suspiro.
- Se trata de Luciano, ese escuincle; desde que llegó a mi vida, mírame… Nuestra Valentina me da menos problemas que ese chamaco… Mírame, mírame, ya tengo canas de solo pensar en él. -dijo el hombre mostrando su barba.
- ¡Exageras, cariño! Debes aprender a confiar en él… Luciano es un buen muchacho, ¿Me