En uno de tantos días, Paloma ya no pudo más con la incertidumbre de lo que ocurría, se armó de valor y le pidió a Luciano verse de manera muy urgente. Ella sabía bien que su hermano se negaría, por lo que no tuvo más remedio que amagarlo con el tema de Almendra.
- Luciano… Disculpa que te haya obligado a vernos, pero de verdad, de verdad, necesitaba que habláramos. -dijo Paloma tratando de parecer calmada.
- Ya estoy aquí, ¿qué sucede? -dijo el hombre muy tranquilo.
- Hermano, no sé qué haya ocurrido entre tú y Amelia en el tiempo que no nos hemos visto, pero, quiero que seas completamente honesto… ¿Todo esto es por Almendra? Dime la verdad, ¿Realmente estás casado con Amelia? Dime que no solo es un teatro para que todos aquí estén tranquilos. -dijo Paloma preocupada.
Luciano observó a su hermana, sabía que no podía ser completamente honesto con ella. Paloma era su hermana, sí, pero eso no quería decir que debía darle explicaciones de lo que hacía o no con su vida.
- Paloma, me conoce