Era el último día de aquellas largas vacaciones, durante este tiempo, Amelia pudo conocer un poco de aquel país y, de paso, un poco del hombre que hoy día era su esposo.
Ella se encontraba un tanto desconcertada, pues recién acababa de despertar y se percató de que tanto Luciano como Almendra, no estaban en la suite.
- Señora, ¿Va a algún lado? -preguntó uno de los escoltas.
Amelia dudó, pero al final, estaba preocupada, pues Luciano no cogía el teléfono, solo había dejado una nota donde decía