Amelia despertó de golpe, el brazo de Luciano rodeaba su cintura. Él, al sentir que se movía, abrió los ojos.
- ¿Sucede algo? -dijo el hombre incorporándose detrás de ella para observar qué sucedía.
La joven mujer solo pudo voltear hacia arriba y mirarlo a los ojos, mientras trataba de calmar el cúmulo de emociones por las que atravesaba.
- ¿Estas bien? -volvió a preguntar Luciano.
Ella se sentó en la cama y miró a su alrededor, cerró los ojos y finalmente, respondió:
- Sí, sí, es… Es… Es solo q