Capítulo 43: La mejor decisión que se podía.
Amelia no había podido pegar el ojo en toda la noche, así que, con los primeros rayos de sol que se colaban por la ventana, sintió como el enorme cansancio estaba por vencerla, pero su sueño se vio interrumpido por la enfermera que había llegado para prepararla para su alta.
- Señora D’Angelo, vengo a retirarle el suero y prepararla; debe estar muy emocionada, por fin regresa a casa. -dijo la enfermera, intuyendo que esta mujer debía querer salir de ese lugar.
Amelia solo sonrió de medio lado, a