Massimo se encontraba parado frente a la ventana de su estudio; los días pasaban y veía cómo las cosas se iban acomodando para los hijos que tenía a su lado.
Maurizio había retomado sus estudios y era muy bueno en ello; de todos los hijos que tuvo con Alessia, este joven era el único que se veía más centrado. Claro, tuvo su momento de descontrol, pero su descontrol, en realidad, era control: quería cargar con cosas que no eran suyas y mucho menos eran acordes a su edad.
Massimo sabía perfecto