Tras la gran noticia recibida por la pareja Moretti, Antonio tenía claro que no podía seguir postergando más el tema de Luciano.
Con aquello en mente, salió de casa para visitar a algunas personas a las que sabía bien que no les caería nada bien su presencia.
—Moretti, ¡qué gusto verte! —dijo el hombre al verlo.
—Renzi, no finjas, mi visita no es algo que te esperabas. —Expresó con seriedad.
—Bue… Bueno, seamos honestos, tu visita no es algo que nadie se espere. —Le tembló la voz al ver la impon