Laura despertó luego de una larga siesta; al hacerlo, se vio sola en su enorme habitación. Aquello le produjo una punzada en el pecho, pues inmediatamente se percató de que su padre ya no estaba acompañándole; luego de eso, el frío de la enorme casa la invadió.
La alcoba que compartió con Adrien por cerca de 6 años ya no olía a “light blue”; el viento y el tiempo, poco a poco, habían ido borrando de su cama el aroma a limón y manzana que tanto le gustaba de la colonia de Adrien.
Por muchos días,