En segundos, el estallido de 3 disparos sacudió la casa, el eco quedó vibrando entre la parte superior e inferior de las escaleras, y el silencio posterior fue peor que el disparo.
El estallido sacudió la casa. El eco quedó vibrando en toda la casa, pero el silencio posterior fue peor que el disparo.
Las manos de Amelia temblaban, sus ojos estaban llenos de terror y lágrimas; aun así, ella tenía clavada su mirada en el hombre que por meses la secuestró, el cual, por instinto, se llevó la mano ha