—¿Qué piensas hacer conmigo? ¿Acaso piensas que refundiéndome en la cárcel obtendrás justicia? —dijo Luis observando al hombre sentado frente a él.
—¿Sabes? —Tú provocaste mi declive, dime una cosa, ¿qué me impide matarte en este preciso momento? —dijo Moretti usando casi las mismas palabras que él había usado con el bebé de Amelia.
—Tu integridad… ¡Vamos, Moretti! Ambos sabemos que no serías capaz de matarme; la educación y los valores que te inculcó tu difunto padre no te permiten ir fuera de