Luciano guardó el móvil, miró hacia la ventana mientras el avión se elevaba en las alturas, su corazón tranquilo ahora se encontraba inquieto.
La plática con Ángela seguía rondando su mente, no lo quería aceptar, se negaba a hacerlo, ¿cómo podría? ¿Cómo podría ser que de un día para otro pudiese sentir algo por alguien que no fuese Almendra? ¡No, no! ¡Eso definitivamente era una locura!
- Tadeo, ¿ya tienes la investigación de José María Martínez?
- Sí, señor, ya la tiene en su computadora. El ho