- ¡Paolo, no puedes seguir así! ¿Acaso te la piensas pasar toda la vida de fiesta en fiesta? ¡Esto no es nada de lo que imaginé y mucho menos de lo que prometiste! -dijo Pauline, harta de ver cómo Paolo se levantaba e ingería alcohol, se drogaba y se iba de fiesta.
Llevaban 3 meses fuera de la universidad y Pauline ya estaba harta. Por alguna razón, Paolo se había perdido en todo el mundo que por un rato parecía agradable, pero ya no más, al menos no para Pauline, de quien se esperaba que llegara a lo más alto.
- ¡Vete! ¡Déjame! ¿Acaso yo te pedí que vinieras conmigo! -dijo Paolo, aún ebrio de la fiesta que había terminado en la madrugada.
- En el próximo puto puerto voy a bajar del yate… ¡Esto se acabó, Paolo! No pienso seguir soportando este estilo de vida. ¿Crees que tu hermano jamás se dará cuenta de que estás malgastando su dinero?
- ¡Deja de decir estupideces! Si tanto quieres largarte, hazlo, hazlo, ya me tienes harto, te la pasas parloteando y flirteando con los que vienen