Luciano y Tadeo se toparon con que en Rocca d’Orcia no había servicios médicos permanentes, por lo que, sin más opción, se fueron a la comunidad más cercana, la cual estaba a cerca de 40 minutos de ahí.
- Señor, esta mujer no reacciona y temo que esta por dar a luz. -dijo Tadeo preocupado.
- ¡No me digas! ¿Crees que no me había dado cuenta?
- Perdón señor, pero debemos buscar un hospital si no queremos que la criatura nazca aquí.
- Dime, no le tienes miedo a cavar un pozo para enterrar a mi hermano, pero sí le tienes miedo a ver cómo nace un bebé.
- bueno señor, todos ya conocemos su hazaña con la señora Paloma, pero de eso a repetirla, mejor dejemos que los médicos hagan lo suyo.
- Mira, mejor cállate y no me distraigas, ya bastante tengo con pensar por qué demonios esta mujer estaba aquí y Paolo no.
- Si gusta, le pido a algún agente que lo busque…
- Tadeo, no que ya lo intentaste y el rastro de Paolo se perdía aquí.
- Sí, pero usted sabe bien a qué agentes llamaríamos.
- ¿