- ¿Paolo? ¿Qué haces aquí? -preguntó Laura entrando en la misma habitación.
Paolo cerró los ojos maldiciendo, pero, por otro lado, agradeció a su prudencia, no haber cometido una verdadera estupidez.
- Solo quise venir a ver a esta… -estuvo a punto de decir algo que bien sabía le iba a costar dos bofetadas.
- Déjala descansar, ella no ha pasado muy buena noche y con el embarazo no pueden suministrarle medicamentos para el dolor tan fuertes como deberían.
- ¿Cómo está su pierna? -preguntó Paolo,