- ¿Paolo? ¿Qué haces aquí? -preguntó Laura entrando en la misma habitación.
Paolo cerró los ojos maldiciendo, pero, por otro lado, agradeció a su prudencia, no haber cometido una verdadera estupidez.
- Solo quise venir a ver a esta… -estuvo a punto de decir algo que bien sabía le iba a costar dos bofetadas.
- Déjala descansar, ella no ha pasado muy buena noche y con el embarazo no pueden suministrarle medicamentos para el dolor tan fuertes como deberían.
- ¿Cómo está su pierna? -preguntó Paolo, sorprendiendo a su hermana con aquella pregunta.
- El médico dice que bien, la recuperación será lenta, pero de todos los males, es el menor, ahora debemos cuidarla, pues tiene indicios de anemia, y el bebé viene bien, pero deben poner principal énfasis en la madre. -dijo Laura creyendo en el genuino interés de su hermano.
- ¡Bien! ¡Me voy!
- Paolo… ¿Qué estás pensando hacer?
- Lo que haga o no, no debería ser de tu incumbencia, al final, Massimo dijo que estoy fuera de su familia, ¿no? ¿Por qué