Vania no podía estar tranquila, la pobre joven pensaba lo peor, no esperaba que la familia de Paolo fuese diferente, de alguien debía haber aprendido a ser como era.
Ella suponía que los familiares de Paolo solo estaban siendo condescendientes porque estaban en un lugar público, por lo que la joven, simplemente sentía que no podía bajar la guardia.
Ella frotaba su vientre con una mano tratando de no pasarle la angustia que sentía a su pequeño, el cual, sin conocerlo o desearlo, ya sentía un ap