Vania despertó y todo le parecía tan irreal, pero al escuchar el pitido constante de algo que parecía una máquina, reaccionó y se llenó de horror, por instinto se levantó y se llevó las manos al vientre.
Al ver que se encontraba en una habitación de lo que parecía un hospital, sintió un escalofrió recorrerle. Rápidamente se arrancó la aguja que tenía insertada en una de sus venas, se arrancó el oxígeno que tenía en la nariz, provocando que las máquinas comenzaran a sonar con más fuerza.
Minutos después una enfermera y un camillero entraron a revisar lo que sucedía, ella por su lado, estaba llena de pánico, se sentía angustiada, sabía que estar ahí no era nada bueno, por lo que con todas sus fuerzas lucho para zafarse del agarre del camillero.
- ¡NO! ¡SUELTENME! ¿QUÉ… ¿QUÉ ME HACEN? -grito la joven llena de pánico.
Segundos después, vio entrar a una chica rubia de mejillas sonrojadas y semblante apacible, la miraba desconcertada, pues ella se acercó con miedo, pero se acercó, para l