Vania despertó y todo le parecía tan irreal, pero al escuchar el pitido constante de algo que parecía una máquina, reaccionó y se llenó de horror, por instinto se levantó y se llevó las manos al vientre.
Al ver que se encontraba en una habitación de lo que parecía un hospital, sintió un escalofrió recorrerle. Rápidamente se arrancó la aguja que tenía insertada en una de sus venas, se arrancó el oxígeno que tenía en la nariz, provocando que las máquinas comenzaran a sonar con más fuerza.
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