Vania, luego de ver cómo su amiga se retiraba, tomó asiento de nuevo, lo que ella no se había atrevido a confesarle a su amiga, era que estaba esperando a que Paolo se quedara solo, ya lo había visto en la biblioteca y sí, ya había decidido hablar con él.
La decisión no había sido fácil, pero tal como su mejor amiga decía, ella no podría con todo lo que se venía. Al menos intentaría decirle que de aquella noche, del que poco recordaba, venía un bebé en camino.
Vania lo había escuchado como est