El lobo dentro de Gustavo rugía con furia. La envidia y el arrepentimiento lo devoraban por completo.
No podía aceptar perder a Sofía de esa manera. Tenía que regresar, debía arrebatársela a otro hombre.
Cuando la encontró, Sofía estaba junto a Hugo, rodeando una fogata, repartiendo comida entre los cachorros.
Hugo, con total naturalidad, apartó un mechón de cabello de Sofía, mirándola con ternura.
—Sofía —la voz rasposa de Gustavo resonó a lo lejos.
Sofía se giró y vio a Gustavo de pie, en las