Gustavo regresó a la Manada de la Luna Plateada, pero su corazón parecía haber quedado atrapado para siempre en la Manada del Arroyo.
No podía dejar de pensar en Sofía. Cada vez que su Beta le enviaba un informe, había algo que no cambiaba: Hugo siempre estaba cerca de ella.
Cuando se enteró de que Sofía y Hugo estaban juntos, un vacío profundo se apoderó de su alma.
Toda la vitalidad se esfumó de su cuerpo.
Ya no era el Alfa seguro y dominante que todos conocían... ahora era solo una sombra de