Camila
Despacio y sin prisa, me esfuerzo en abrir los ojos. La luces en la parte superior hacen contacto fuerte a mi vista, parpadeo maldiciendo por el repentino dolor de cabeza que me golpea. Apoyada en mis manos, haciendo toma de conciencia, identifico el lugar donde estoy.
Un hospital.
Bajo mis brazos con cuidado, arropando mi cintura con una de las tantas mantas que me acompañan.
—Lastima.—me quejo del lacerante malestar.
—Tranquila, con calma...—discrepan a un lado.
Balanceo mi cuello su