Maxin
El sol abrasador se filtra a través de las persianas bien protegidas. En esta ocasión, me obliga a abrir los ojos, maldigo por despertarme antes que sonara mi alarma prevista para dos minutos más de descanso. Ya es una costumbre levantarme más temprano, incluso que los empleados. Aclaro mi vista, poniéndome de pie. Observo a la mujer con el cabello extendido en las cobijas blancas, acostada de lado protegiendo su abdomen.
Ese siempre fue su lugar.
Se remueve cubriéndose el rostro de la l