Elizabeth
—Me parece insensato que creas que toda la vida seré tu otra opción y no, no es así. Que te quede claro que nada lo conseguirás fácil. Si te casas, adelante...—dejo caer las palabras que no me permiten el acceso a respirar, así que me levanto para voltear y tragar fuerte—No te juzgare, no te reclamaré, pero me daré a respetar y eso vale más que las palabras con relleno. Cásate, haz lo que quieras, no tienes que dar explicaciones, al fin y al cabo somos socios nada más.
«No lo hagas,