—¡Mi amor! ¡Te estaba esperando! —Grito Adeline desde la ventana del auto de Leah, la cual estaba haciendo sonar la bocina del auto de forma desenfrenada.
—¡Voy, chicas! —Mire de reojo a Joseph, quien me seguía mientras se acercaba a un paso tranquilo al auto de mis amigas.
—En verdad pensé que lo de tus amigas era mentira.
—¡Ya viste que no lo es! ¡Largo de aquí! —Trate de espantarlo mientras subía al auto de Leah, la cual había dejado de hacer sonar la bocina tras un suave movimiento de