—¿Y te miro los... ya tu sabes? —después de haberme retirado ayer de Sunday Crazy sí fui directamente a mi casa a pasar la noche y dormir.
Y de nuevo a las siete de la mañana, al frente de la gran empresa. Estando a punto de entrar hasta que me pare por unos segundos fuera de las puertas, hablando por llamada con mis dos amigas mientras en mi otra mano sostenía una pequeña bolsa con cuatros vasos de café.
—Si, fue muy descarado.
—Muy bien, con ese escote que tienes hoy se termina de volv