— Hola.
Una sola palabra, seca, cortante. En su boca, este simple "hola" resuena como una hoja fría que roza la garganta, lista para cortar al menor paso en falso. El tipo de palabra que parece querer rasgar el velo frágil detrás del cual me escondo.
No respondo de inmediato. No por desafío. No por orgullo. Sino porque mi voz está ahogada, atrapada en algún lugar entre mi caja torácica y mis dientes apretados. Inspiro lentamente, el aliento corto, tratando de domar este tumulto que ruge dentro