Mathias
El silencio de Iris me sigue como una sombra.
No una palabra esta mañana. No una mirada. Se levantó antes que yo, se vistió sin ruido, salió del apartamento como si yo fuera transparente. Y tal vez lo he sido. Tal vez al pedirle lo impensable, me he desvanecido ante sus ojos.
El tazón de café permaneció intacto sobre la mesa. No desayunó. Solo una manzana desaparecida de la cesta. Una ausencia como despedida.
Me quedé sentado allí, en el silencio vacío de su aliento, los codos s