Capítulo 37 — Sombras del apellido
Los días habían pasado con una calma engañosa en la mansión. Anastasia continuaba adaptándose a su nueva vida, descubriendo cosas que no conocía. Vera por su lado se distraía en los jardines y Dimitri parecía más pensativo de lo habitual. El informe que Igor le había entregado esa mañana ardía en su escritorio como una herida abierta, peor no una de dolor, sino de rabia he ira que lo consumían por dentro.
El apellido Volkov pesaba más de lo que él se imaginaba