TRISTAN
Había un dicho que decía que uno solo se da cuenta de que algo es oro cuando lo pierde. Sin embargo, al principio no me aplicaba. Solía creer que si apreciabas algo el tiempo suficiente, podía convertirse en oro. Podía transformarse en algo que valoraras profundamente.
Estaba equivocado.
No comprendí mi error hasta el día en que firmé los papeles del divorcio.
Me decía a mí mismo que lo hacía porque no la amaba. Porque no quería que sufriera junto a un hombre cuyo corazón no era suyo. Cr