YELENA
Me levanté temprano a la mañana siguiente, antes de que siquiera saliera el sol. Sentía el cuerpo pesado, pero aun así me arrastré fuera de la cama. No quería pensar. Pensar solo me traía recuerdos que no quería... Y además, era demasiado temprano para eso, y tenía trabajo que hacer.
Me moví por la casa en silencio, limpié la cocina, barrí el suelo y empaqué mis cosas para el trabajo. Me vestí rápidamente, me recogí el pelo y me miré en el espejo por última vez. Tenía los ojos hinchados.