TRISTAN
No mentiría.
Hacía mucho tiempo que no me sentía… vivo.
La risa estruendosa de Claire llenaba la casa mientras corría por la sala con sus piernitas, sus piececitos golpeando el suelo. Jackson la seguía, persiguiéndola como un loco.
—¡Vuelve aquí, pequeña tramposa! —gritó.
Claire gritó de alegría y corrió más rápido. —¡Nooo!
Jackson se abalanzó hacia ella como si fuera a atraparla, pero ella se escabulló de nuevo, corriendo detrás del sofá.
Su risa resonaba por toda la casa.
Me quedé sen