TRISTAN
Nyra llevaba a Claire en brazos mientras Jackson caminaba a su lado.
Ambos nos siguieron afuera, como si quisieran acompañarnos hasta el coche.
Claire aún estaba medio dormida, pero en cuanto nos vio a Yelena y a mí junto a la puerta, sus ojos se iluminaron de nuevo.
Levantó su manita y saludó con la mano. «¡Adiós, mami! ¡Adiós, papá!». Su voz era alegre y despreocupada, como si nada en el mundo pudiera hacerle daño.
Yelena le sonrió, pero enseguida vi las lágrimas en sus ojos. Permanec