YELENA
—¡Quiero comer arroz!
La vocecita de Claire resonó antes de que nadie pudiera hablar. Estaba de pie cerca de la mesa, con sus manitas sobre la silla y sus brillantes ojos fijos en Nyra, como si el mundo entero dependiera de esa respuesta.
Nyra parpadeó una vez y luego giró lentamente la cabeza hacia ella.
—¿Eh? —preguntó, inclinando un poco la cabeza—. ¿Qué dijiste que querías comer?
—¡Arroz! —repitió Claire con orgullo, esta vez con la voz más alta, como si lo hubiera dicho a la perfecc