YELENA
Extrañaba tanto a mis padres que me dolía en silencio. Ese dolor que se instala en el pecho y te oprime lentamente hasta que sientes que respirar es diferente.
Desde que llegamos, apenas se separaron de mí. Mi madre me seguía a todas partes, vigilándome como si pudiera desaparecer con un parpadeo. Me suplicaba que no me preocupara, me besaba las mejillas y la frente, susurrándome que todo estaría bien, que esta vez sería diferente.
Mi padre hizo lo que siempre hacía cuando no sabía cómo