YELENA
Había pasado otra semana.
Siete largos días mirando fijamente mi teléfono, que me debía una explicación. Siete noches durmiendo de un lado de la cama como si el otro estuviera en llamas.
Tyler dejó de contestar mis llamadas.
Al principio, me dije a mí misma que estaba ocupado con reuniones y asuntos del trabajo. Las cosas de siempre que lo alejaban de mí.
Pero cuando empezó a enviar respuestas cortas como "Te llamo luego" y nunca lo hacía, sentí una opresión constante en el pecho.
Ni siq