Habían pasado cuatro meses desde el accidente, y por primera vez, la habitación del hospital estaba vacía. Alice había sido dada de alta. El cuarto donde pasé tantas noches pidiendole a Dios, leyendo y esperando, ahora tenía el aire pesado de los lugares que guardan demasiada historia. Me quedé unos minutos más después de que se la llevaron, respirando el silencio, como si dejarla ir también significara soltar parte de mí.
Claire la acompañó a su departamento, el mismo donde todo comenzó, con p