Regresamos del chequeo médico con esa sensación luminosa que siempre me deja escuchar el latido de nuestra hija. Porque si, creo será una niña.... Alice camina delante de mí por el pasillo, tocándose el vientre como si protegiera un tesoro frágil, y yo… yo solo puedo agradecer a Dios cada segundo de esta vida.
Cuando cierra la puerta de casa, le digo:
—Haz tu maleta, nos vamos de vacaciones.
Ella gira con los ojos muy abiertos.
—¿Vacaciones? ¿Ahora?
—Ya lo hablé con mi mamá, con David, con Clai