Cuando abrí los ojos aquella mañana, el silencio fue lo primero que me dolió.
El apartamento estaba envuelto en una calma antinatural, como si el aire mismo supiera algo que yo no.
Me estiré para buscarlo, esperando sentir el calor de su cuerpo a mi lado… pero solo encontré la frialdad de las sábanas vacías.
Mi corazón se encogió.
—Ethan… —susurré, como si el sonido de su nombre bastara para hacerlo aparecer.
Entonces lo vi.
Sobre la mesa del comedor, una hoja blanca doblada con precisión quirú