El clic del cerrojo sonó más fuerte de lo que esperaba.
Esa puerta no solo se cerraba: me estaba dejando del otro lado de todo lo que había querido evitar… y de lo único que había aprendido a amar sin pedirlo.
Subí al auto sin avisarle a Alice y sin detenerme a mirar atrás.
No quise hacerlo. Si veía su silueta mientras dormia como un angel, no tendría el valor de irme.
Giré la llave, y el motor rugió como si quisiera recordarme que aún tenía control sobre algo. Pero en el fondo sabia que era u