Alexis:
Así que, en vez de murmurar inútiles palabras de cariño, me agacho apoyándome sobre el codo derecho y la beso en la boca con fuerza, aprovechando que tengo su mandíbula sujeta para mantenerla quieta. Mis labios chocan con los suyos e hinco los dientes en su labio inferior mientras fuerzo la lengua a entrar dentro, la invaden y le hacen daño.
Mi monstruo sádico interno tiembla de placer
ante el sabor metálico de la sangre, al tiempo que me retuerzo de arriba abajo de dolor ante la angu