Alexis:
Cuando aterrizamos ya es de noche.
Guío a Amy, que está adormilada, fuera del avión y nos metemos en el coche para irnos a casa.
A casa.
Es raro pensar en este sitio otra vez como mi casa. Era mi casa cuando
era un niño y la odiaba. Lo odiaba todo, desde el calor húmedo hasta el olor acre
de la vegetación. Sin embargo, ahora que he crecido, me siento atraído
por lugares como este, sitios aislados que me permiten ser quien soy, sin esconderme .Tuvo que venir Amy para darme cuenta de