Amy:
Cuando aterrizamos en el pequeño aeropuerto cerca de Moscú, hay una gruesa capa de nieve en el suelo, por lo cual agradezco haber decidido traerme la ropa que traigo. Ya es de noche, el viento está muy frío y me cala los huesos a través del abrigo de invierno. Apenas pienso en el malestar porque solo le doy vueltas a lo que nos espera.
No nos espera ningún coche blindado porque no hay nada que delate nuestra llegada. Marco llama a un taxi para mí y subo a la parte trasera sola, mientras é