Amy:
No estoy segura de cómo he llegado al cuarto, pero aquí estoy, sola en la cama que
compartíamos, envuelta en una agonía silenciosa.
Puedo sentir manos suaves que tocan mi pelo y oír voces que me murmuran palabras en italiano o ruso.
Sé que Amanda y Rosa están aquí conmigo. El ama de llaves parece que esté llorando. Yo también quiero llorar, pero no puedo. Siento un dolor tan intenso, tan profundo que llorar sería lo más fácil.
Creía que sabía lo que era sentir el corazón despedazado. Cu