Viktoria:
Su súplica tan inocente remueve en mí todo el sufrimiento que he pasado estos años, creyéndolo muerto y lamentando su ausencia.
Con lentitud, acarició sus dorados cabellos, tan similares a los míos, y liberó un suspiro de felicidad.
Hacía años que no me sentía tan tranquila, tan en paz conmigo misma.
Él se aparta, manteniendo su mirada gacha y se m contrae el corazón.
—No te preocupes, no lastimaré a los Visconti, sin embargo debes valorar tus opiniones. Sé que eres un niño muy li