Viktoria:
Su pregunta me golpea como un mazo, con rapidez, salgo de la cama, recogiendo mis ropas del suelo e intentando vestirme.
—Respondeme, Viktoria. ¿ Dónde está nuestro...?
—Murió, ¡¿de acuerdo?!— bramo, luchando contra el terrible temblor de tristeza que me recorre.
Yannek me contempla con el ceño fruncido, sus ojos semicetrados como los de un tigre acechando a una gacela.
Libero un suspiro y me dejo caer poco a poco a su lado, al borde de la cama.
—¿Cómo descubriste que estuve embaraza