La luz de la mañana se colaba con suavidad por las cortinas del dormitorio, iluminando el rostro de Leonardo mientras permanecía acostado, mirando el techo con la mirada fija. Tenía el ceño fruncido, sus pensamientos lo asfixiaban desde el amanecer. Las imágenes del pasado reciente, las palabras de Santamaría, el rostro de Valeria en el club... todo se mezclaba en su mente como una tormenta sin fin.
—Tengo que acabar con esto —murmuró para sí mismo, sentándose al borde de la cama.
Se levantó co