Leonardo entró en su oficina con el ceño fruncido, aún distraído por los acontecimientos recientes. Al sentarse en su silla, llamó a su secretaria.
—¿Cuáles son los pendientes de hoy? —preguntó, intentando concentrarse en el trabajo.
Su secretaria revisó rápidamente sus notas antes de responder.
—Tiene varias reuniones programadas, señor. Además, esta tarde tiene una cena importante con unos socios clave —dijo mientras le entregaba la agenda del día.
Leonardo asintió, aunque la mención de la ce